Infidelidad
Quiero ser el otro
No hay mejor relación que en la que participan tres. Dos pololos perfectos y yo. Quiero besar los labios que él ya besó. Quiero que mi conciencia no me deje dormir, quiero que ella me diga que me odia por que llegué a destruir su vida amorosa. Quiero que me agradezca las aventuras. Quiero que me descubran.
Por estos días dos cosas rondan en mi cabeza: un par de crónicas y una mujer. Difícil mezcla. Mientras ella me confunde con extrañas declaraciones, yo lucho incesantemente con la página en blanco. Ella cree que me tiene atrapado, puede que sea cierto, pero yo también tengo ciertas armas que todavía no decido usar. Me dice que no es totalmente sincera, pero lo que no sabe es que yo entiendo cada una de las palabras que escribe por messenger. Pero cuando uno juega con fuego se puede quemar, sabio refrán. Yo estoy dispuesto hay quemarme entero, no sin placer.
El ciberespacio ha sido el escenario de nuestra aventura amorosa, si es que existe amor. Los correos electrónicos y el fotolog funcionan como celestinos. Palabras vienen y palabras van. Mis amigos me dicen que el único perjudicado con esta situación voy a ser yo. Un detalle, ella es una mujer comprometida.
Quiero sufrir. Quiero que me diga, después de cada beso, que se arrepiente, que lo que estamos haciendo no es lo correcto. Quiero que se sienta mal. Ese es el sentido de todo este juego: sufrir. Y si voy a salir perdiendo, por lo menos quiero disfrutar mi derrota. Quiero ser el postre, el patas negras, el segundón…el amante.
No quiero ser su pololo, no quiero que me presente a sus padre ni a sus hermanos, no quiero pasear en el mall tomados de la malo. Me gustaría ir al cine pero no ver ninguna película. ¿Qué pasará por su cabeza? No importa, menos interesa lo que siente su corazón. Mis sentimientos, también, son irrelevantes en este escenario. Ni siquiera importa mi nombre. Soy el objeto de la traición: me gusta.
Ella quiere que conversemos, ¿para qué? Si quisiera charlar con una mujer tengo a mi madre, a mi hermana, a mi amiga o en último caso me busco una polola, para conversar de la vida y de cuanto nos queremos. Con ella, yo sólo quiero engañar, quiero que nos descubran. Me gustaría que la gente hablara, que nos apuntara y dijeran “allí van ellos, los descarados”
Mis amigos me repiten, “el único perjudicado con esto vas a ser tu”. Yo se lo que va a pasar. Me voy a enamorar, ella seguirá con su novio, cumplirán tres años juntos y los celebrarán con flores y chocolates. Irán al matrimonio del hermano de ella y todos se alegrarán por su noviazgo perfecto.
Pero hay algo que él no podrá darle nunca. Y ahí estaré yo, dispuesto a salir perjudicado. Le daré una aventura, me arrepentiré y seguiremos disfrutando del placer de engañar.
